sábado, 19 de enero de 2013

Hacia otra política económica

Entre los días 8 y 11 del pasado mes de noviembre tuvo lugar en Florencia el Foro Firenze 10+10, subtitulado “Joining forces for another Europe”. En el marco de dicho foro, tuvo lugar también un encuentro de economistas. El encuentro, convocado bajo el título de Meeting of Economists’ Networks on Another Economic Policy for Europe, había sido convocado por organizaciones europeas de economistas heterodoxos tales como Another Road for Europe (transeuropea), Economistes Atterrés (Francia), Euromemorandum (transeuropea) o Sbilanciamoci! (Italia).

Dicho encuentro, que tuvo lugar los días 9 y 10, contó entre sus participantes con algunas personas de relevancia dentro del panorama de la economía crítica europea, como por ejemplo, Susan George, Trevor Evans, Dany Lang, Frédréric Boccara o Mario Pianta. En total 5 organizaciones, además de las 4 convocantes, participaron en las discusiones del encuentro: Critical Political Economy Research Network, Econospheres, Transform, Transnational Institute y también econoNuestra. A ellas se sumaron además diversas personas a título individual.

Tras una primera sesión dedicada a abordar diferentes aspectos de la actual crisis mundial, las siguientes sirvieron para debatir dos cuestiones: 1) la mejor forma de dar continuidad, de forma institucionalizada, al encuentro; y 2) la elaboración de una declaración que sirviera además para dar a conocer tal iniciativa.

Como resultado de la primera, en Florencia nació la Red Europea de Economistas Progresistas, integrada por las organizaciones participantes en la reunión así como por otras que se han adherido posteriormente. Al igual que econoNuestra en el caso español, esta red sobresale por su vocación para integrar aspectos relacionados con la investigación y el mundo académico junto con el activismo de quienes desde distintos puntos de Europa están cuestionando las políticas económicas actuales y proponiendo la aplicación de otras nuevas. En este sentido, la red promoverá actividades relacionadas con la investigación, el diseño de políticas alternativas, la publicación de artículos de divulgación sobre temas económicos y la organización y participación en foros y encuentros de activistas (como Alter Summit que se tomó como referencia).

La red, que responde al nombre de EURO-PEN, ha recibido ya más de una decena de solicitudes de adhesión de otras organizaciones similares europeas, y en las próximas semanas contará con una página web donde se subirán los materiales relacionados con sus actividades en varios idiomas. Se está trabajando en un documento para sacar con motivo de la reunión del próximo mes de marzo del Consejo Europeo como alternativa al documento oficial, en la participación en el encuentro de Alter Summit programado para junio en Atenas y en la organización de algún acto conjunto con sindicatos europeos, así como algún otro en Italia y Alemania antes de sus respectivas elecciones nacionales. EURO-PEN pretende así nutrir a los movimientos sociales de perspectivas económicas heterodoxas en forma de documentos pero también de conferenciantes y participantes en actos concretos. De este modo, se pretende salvar la distancia entre el mundo académico y el de los movimientos sociales.

Respecto a la segunda cuestión abordada en la reunión, como carta de presentación de EURO-PEN, se elaboró una declaración y se envió a diversos medios de comunicación (alcanzando un eco considerable, como por ejemplo aquí, aquí o aquí). Los seis puntos de la declaración fueron los siguientes:

1. Hay que revocar las políticas de austeridad y revisar radicalmente la drástica condicionalidad impuesta a los países que reciben los fondos de emergencia de la UE, empezando por Grecia. Es necesario levantar las duras restricciones impuestas por el Pacto Fiscal Europeo, de modo que los países puedan conservar el gasto público, el bienestar y los salarios, al tiempo que la UE se implique en mayor medida en el estímulo de la demanda, promoviendo el pleno empleo y siguiendo una nueva trayectoria de progreso sostenible y equitativo. Las políticas europeas deberían reducir los desequilibrios externos forzando también a los países con superávit a ajustarse.

2. Las políticas europeas deben favorecer una redistribución que reduzca las desigualdades, buscando la armonización impositiva y acabando con la competencia fiscal. Debe además trasladar el peso de la presión fiscal del trabajo a los beneficios y la riqueza. Las políticas europeas deben promover los servicios públicos y la protección social. Hay que defender la negociación colectiva; los derechos de los trabajadores son una parte fundamental de los derechos democráticos en Europa.

3. Para hacer frente a la crisis financiera en Europa –marcada por la interacción entre una crisis bancaria y una crisis de deuda pública–, el Banco Central Europeo tiene que actuar como prestamista de última instancia en los mercados de deuda pública. El problema de la deuda pública debe resolverse mediante acciones bajo la responsabilidad común de los países de la eurozona; la deuda debería ser auditada públicamente.

4. Es necesario reducir de forma radical el tamaño del sector financiero introduciendo un impuesto sobre las transacciones financieras, eliminando la especulación e imponiendo el control de los movimientos de capital. El sistema financiero debe estar bajo control social; hay que transformarlo para que promueva empleos e inversiones productivas socialmente útiles y ecológicamente sostenibles.

5. Una transición ecológica completa permitiría a Europa salir de la crisis. Europa debe reducir su huella ecológica y su consumo de energía y de recursos naturales. Sus políticas deben favorecer nuevas formas de producir y consumir. Un amplio programa de inversiones que promueva la sostenibilidad puede generar empleos de alta calidad, desarrollando competencias en nuevos campos de innovación y ampliado las posibilidades de acción a nivel local, especialmente en lo que se refiere a los bienes públicos.

6. Hay que reforzar la democracia a todos los niveles en Europa. Es necesario reformar la Unión Europea y revertir el proceso por el que, desde que empezó la crisis, el poder ha quedo concentrado en manos de unos pocos Estados y de instituciones poco democráticas. El objetivo es conseguir una mayor participación ciudadana, un papel más relevante por parte del Parlamento Europeo y un control democrático significativo sobre las decisiones clave.

La declaración terminaba proponiendo un cambio de rumbo en las políticas europeas, buscando una alianza entre la sociedad civil, los sindicatos, los movimientos sociales y las fuerzas políticas progresistas para sacar a Europa de la crisis originada por le neoliberalismo y las finanzas. La Red Europea de Economistas Progresistas pretende contribuir a este cambio.

Luis Buendía
Miembro de econoNuestra, investigador en el Instituto Complutense de Estudios Internacionales y en la Universidad Nacional de San Martín
Público.es
http://blogs.publico.es/econonuestra/2013/01/17/hacia-otra-politica-economica/
 

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